Cómo funcionan los inhibidores de frecuencia y sus usos indebidos

Y a día de hoy conseguir uno de estos aparatos no es demasiado complicado, pero otra cosa es la legalidad de su uso. Conozcamos en profundidad cómo funcionan y por qué están prohibido usarlos.

Con los inhibidores de frecuencia ha ocurrido como con otros muchos avances, los tecnológicos incluidos: siempre hay quien le da un uso no debido. Los inhibidores de frecuencias pueden tener usos tan legítimos como proteger edificios concretos, impidiendo la activación remota de explosivos por ejemplo, pero son muchos los casos en los que su uso puede ser indebido, aunque quien emplee el inhibidor no sea consciente de ello.

Usos indebidos

En el caso de las universidades, El uso de inhibidores se popularizó por ejemplo hace unos años en varias universidades españolas (Oviedo, Sevilla, Zaragoza o Valencia son algunos ejemplos). ¿Para qué? Como la tecnología se estaba usando a favor de los estudiantes que prefieren no tocar un libro, mediante el uso de pinganillos conectados con una persona en el exterior que facilitaba las respuestas de exámenes, fueron varios los profesores o facultades que tiraron por la calle del medio, usando inhibidores de frecuencia que impidiesen la comunicación con el exterior.

Existen varios problemas en estos casos: el primero es que el radio de acción de los inhibidores no es controlable, más allá de la potencia que determina los metros a los que pueden afectar, por lo que podría estar perjudicando a usuarios que no estuviesen presentes en el aula del examen. Por otro lado, inhibir todas las frecuencias que pueden usarse en un móvil no es una tarea sencilla, ya que pueden incluso variar según el operador de cada móvil, o incluso también se podría usar una red WiFi o bluetooth para la comunicación.

Otro uso más que indebido que se le ha dado a los inhibidores de frecuencia es para los robos en domicilios u otro lugares. Las alarmas que se conectan por red móvil se han popularizado en los últimos tiempos, ya que son más fáciles de instalar y más económicas. El problema en este caso es que los ladrones podrían acudir al lugar a ser robado con un inhibidor (generalmente las alarmas usan la banda de los 900 MHz) para que la alarma no pueda comunicarse con la central.

Por mucho que defiendan el derecho de aislar una propiedad privada de ondas, controlar al 100% hasta dónde llega el efecto de un inhibidor es imposible, por lo que pueda afectar más allá del área deseada. Además la ley es muy clara, su uso, importación y venta es ilegal.

 

 

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